Elegante, chispeante, refrescante,
con unas gotas de locura... PERRIER es única.

1
cerca de 1.000 millones
de botellas producidas

50%
cerca de un 50%
de las ventas en exportación

1.000
1.000 colaboradores
en la planta de Vergèze

Distribuida
en
140 países

Hace 120 millones de años
Primer flechazo entre el agua y el gas

Hace 120 millones de años, el agua de lluvia se filtraba lentamente bajo el suelo, mientras que el gas de origen volcánico subía a la superficie. El agua y el gas se encontraron y trazaron un camino juntos a través de las grietas abiertas en las rocas calcáreas. La presencia de fallas permeables permitió al agua continuar con su ascensión y brotar en la superficie con un aspecto burbujeante, fruto de la emanación de gas carbónico. De ahí nació el nombre del lugar, llamado “les Bouillens”.

218 a.C.
Aníbal, primer aficionado a las burbujitas

La leyenda dice que Aníbal, después de atravesar España con su ejército dispuesto a intentar conquistar Roma, decidió hacer una parada al lado de lo que mucho más tarde sería “les Bouillens”. El sitio le pareció ideal; su ejército pudo saciar su sed con el agua de un manantial gaseoso que los soldados consideraron especialmente refrescante.

58 a.C.
Ave César, el termalismo te saluda

Julio César, nombrado procónsul de las Galias, recompensó a sus soldados otorgándoles tierras en la llanura del Languedoc. Los romanos fueron los primeros en construir una piscina de piedra y algunos edificios alrededor del manantial. Estas construcciones fueron las precursoras del establecimiento termal que, mucho más tarde, se edificaría en torno al manantial.

1863
Alphonse Granier, el reconocimiento oficial

El dominio de “les Bouillens” pasó a ser propiedad de la familia Granier en 1769. Alphonse Granier fue el primero en interesarse por el manantial. Su explotación empezó con el decreto firmado en 1863 por Napoleón III. El agua del manantial recibió el reconocimiento de agua mineral natural. Gracias a numerosos científicos, que pusieron de manifiesto las propiedades terapéuticas del agua con gas, empezaron a llegar al dominio los primeros clientes. Pero en 1869, un incendio arrasó las instalaciones de Vergèze y, a pesar de los intentos de Alphonse Granier, el manantial dejó de funcionar en 1884.

1898
Y por fin, PERRIER se convierte en PERRIER

En 1898, Louis-Eugène PERRIER pasó a ser el propietario del manantial de Les Bouillens. Este médico, político y ferviente defensor de las virtudes de las aguas termales adquirió el manantial y el Establecimiento Termal de Vergèze, rebautizados como Société des Eaux Minérales, Boissons et Produits Hygiéniques de Vergèze... Para envasar y transportar un agua que contenía tres veces su volumen de gas, el médico fabricó una botella de cristal con un tapón totalmente hermético.

1903
El flechazo de un Lord inglés

Quedaba un reto mayúsculo: vender agua a unos franceses que, básicamente, bebían vino. Además, el médico se enfrentaba a la escasez de recursos financieros. Entonces conoció a St John Harmsworth, y surgió el flechazo. En 1903, Harmsworth compró la parte del médico y le puso al manantial el nombre de "Source PERRIER", en honor al que tanto había hecho por él. Inspirándose en las mazas indias que utilizaba para mantenerse en forma, Harmsworth le dio a la botella de PERRIER su icónica forma.

1905
Proveedor Oficial de Su Majestad el Rey de Inglaterra

Harmsworth abrió las puertas del Imperio Británico. Su idea: seducir al ejército de las Indias con las cualidades únicas de su pequeña botella. Una vez conocida en las colonias, el agua de PERRIER se bebía en Buckingham, y en 1905 recibió el título de “Proveedor Oficial de Su Majestad el Rey de Inglaterra”.
En 1908, en la exposición franco-inglesa de Londres, la Source PERRIER obtuvo el Gran Premio de las Aguas Minerales a la Venta del Año, con 5 millones de botellas vendidas. Por aquel entonces, PERRIER era más famosa en Londres, Delhi o Singapur que en París. Una paradoja que no duraría mucho...

1933
Declarada de Interés Público

En 1933, la Source PERRIER fue “Declarada de Interés Público”. Producía 19 millones de botellas, de las que “sólo” la mitad eran para la exportación. Se había logrado conquistar Francia. St John Harmsworth había desarrollado considerablemente la Compagnie de la Source PERRIER, confiriéndole además una identidad y una imagen muy poderosas. Ese mismo año, en 1933, falleció Harmsworth.

1947
Nuevo flechazo… de un corredor de bolsa

Después de la guerra, las aguas minerales estaban en pleno auge. Pero la Source PERRIER necesitaba una reforma. No había fondos, y, en 1947, los accionistas vendieron sus partes. Nadie parecía realmente interesado. Hasta que un joven corredor de bolsa, Gustave Leven, descubrió el manantial casi abandonado y llegó a la conclusión de que, si los habitantes de Vergèze podían vender un agua mineral natural a un precio tres veces superior al de una botella de vino, es que el manantial encerraba un potencial extraordinario. Y lo compró.

De 1948 a 1973
La marca vuelve a brillar con Gustave Leven

Gustave Leven puso en marcha un amplio plan de modernización industrial. De 1948 a 1952, la producción pasó de 30... ¡a 150 millones de botellas! La fábrica, conocida a partir de entonces como “la catedral”, pasó de 6.000 m2 a más de 26.000 m2. En 1954, la planta de Vergèze se convirtió en una planta totalmente integrada: las chapas se fabricaban in situ, y las cajas de embalajes también. En 1973, la Verrerie du Languedoc produjo la totalidad de las botellas. Por último, para dar un impulso a las ventas, Gustave Leven confió a Jean Davray, su cómplice de toda la vida, la misión de dar a conocer la marca PERRIER. De esa asociación iba a nacer una de las sagas publicitarias más admirables de este siglo.

1976
La pequeña botella conquista América

A principios de 1976, la pequeña botella inició la conquista de América, y se abrió una oficina en Nueva York. En 1988, PERRIER vendió cerca de 300 millones de botellas en Estados Unidos, es decir, el equivalente al 80% de las aguas importadas. Es allí, en Estados Unidos, donde se lanzaron las primeras PERRIER aromatizadas antes de ser introducidas en Francia.

1990
Una imagen de marca reforzada

En 1990, cuando Gustave Leven abandonó la presidencia del Grupo, PERRIER era la primera marca de agua mineral del mundo. Ese mismo año se produjo la crisis del benceno, que frenó la expansión de PERRIER. El asunto provocó en Francia una especie de frente unido en torno a PERRIER, cuya actitud ejemplar, con la retirada de las botellas distribuidas por todo el mundo, no hizo sino reforzar su imagen de marca.

1992

En 1992, Nestlé tomó el control de PERRIER para fundar el grupo Nestlé Waters S.A., actualmente líder mundial en agua embotellada con unas 70 marcas. Entre ellas figuran PERRIER, Vittel, Contrex y S. Pellegrino, además de Nestlé Pure life, Nestlé Aquarel, etc.

En la actualidad

PERRIER, presente en 140 países, es una de las bebidas francesas más exportadas. La marca, siempre a la última, adopta un registro directo y atrevido, intentando resaltar en todo momento la elegancia que la caracteriza. Campañas publicitarias con ediciones limitadas, grandes figuras del panorama artístico que acompañan a PERRIER desde siempre... Sin duda, PERRIER es sinónimo de sabor único, profusión de burbujas, el refresco por excelencia... ¡PERRIER es increíble!

Los orígenes
del manantial

Las “Garrigues de Nîmes”, al norte de la planta
de Vergèze, estaban constituidas por rocas
calcáreas formadas en la era secundaria,
que se fueron agrietando con el paso
del tiempo para permitir la circulación
del agua. Estas calizas quedaron recubiertas
primero por margas plasencianas de la era
terciaria, y después por aluviones
cuaternarios constituidos por arenas silíceas
filtrantes. Más recientemente, estas arenas
se recubrieron con un manto arcilloso
impermeable, que garantiza una excelente
protección del yacimiento del agua PERRIER.

El gas carbónico, formado por
volcanismo o por termodescarbonatación
de las calizas, se abre camino por
el subsuelo calcáreo a través de
las grietas abiertas. Así, avanza
verticalmente hasta la capa
de marga impermeable, donde queda
atrapado.
En la vertical de la Source
PERRIER, la capa de marga está agrietada,
por lo que el gas consigue salir
y borbotear en la superficie del agua
que brota en este lugar, llamado
“les Bouillens”.

  • Ca2+
    Calcio
    155 mg/l
  • Mg2+
    Magnesio
    6,8 mg/l
  • Na+
    Sodio
    11,8 mg/l
  • Hco32-
    Bicarbonatos
    445 mg/l

Secretos de la frescura

"El agua mineral es un patrimonio natural, que se renueva
gracias al agua de lluvia y a la nieve que se filtran
en el suelo y el subsuelo. Todas las aguas minerales
naturales se filtran lentamente a través de las rocas
y las arenas que van encontrando, y que le confieren
su mineralidad (calcio, magnesio, potasio, etc.).
El agua mineral natural, de origen subterráneo,
protegida de la contaminación humana y embotellada
en el lugar donde brota, es microbiológicamente sana
y se caracteriza ante todo por su pureza original
y su composición única en sales minerales, estable
con el paso del tiempo. De hecho, es la única que goza
de las propiedades benéficas para la salud reconocidas
por la Academia de Medicina”.

  • So42-
    Sulfatos
    46,1 mg/l
  • No3
    Nitratos
    7,8 mg/l
  • Cl-
    Cloruros
    25 mg/l
  • Residuo seco a 180° C. 479 mg/l
Una pureza que hay que preservar

Una pureza que hay que preservar

La explotación del agua está ligada a la gestión de su entorno inmediato.

Para garantizar la calidad del agua mineral natural y preservar el entorno, PERRIER, dentro de un perímetro protegido de 3.500 hectáreas, es propietaria de 1.000 hectáreas de terrenos agrícolas alrededor de su manantial, en los que los agricultores de la región trabajan bajo el sello de “Agricultura Biológica” y no utilizan ni abonos ni pesticidas químicos de síntesis.

De ese modo se preservan el territorio y su ecosistema protegidos, la riqueza y la pureza del agua.

Mejorar los resultados medioambientales

Mejorar los resultados medioambientales

Para llevar a cabo una acción eficaz de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, PERRIER realizó en 2008 un Balance de Carbono® conforme a las normas de la ADEME (Agencia del Medio Ambiente y Control de la Energía). Para ir más allá del Balance de Carbono®, PERRIER utiliza una herramienta propia del grupo Nestlé, que analiza todo el ciclo de vida del producto acabado y ofrece una valoración medioambiental basada en múltiples criterios: la Global Environment Footprint (GEF, herramienta homologada con la ISO 14044). En 2010, este método permitió aplicar una evaluación medioambiental detallada de la gama PERRIER. En este sentido, antes de desarrollar un nuevo producto o renovar el embalaje, se realiza un análisis para evaluar su balance ecológico.

Fomentar unos comportamientos responsables

Fomentar unos comportamientos responsables

Desde hace muchos años, PERRIER lleva a cabo iniciativas medioambientales en la región y sensibiliza a la población sobre el uso ecológico del agua.

Entre otras acciones, PERRIER apoya el proyectoWET, un programa internacional de formación destinado a los profesores, que ha reunido a 400.000 educadores y a varios millones de niños en los últimos 20 años, para educar a las nuevas generaciones sobre la necesidad de preservar los recursos de agua.

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